El capitán Pedro Soria tiene un hijo de 12 años y otro de 7 a los que no les gusta que papá vaya de misiones. El novio de la cabo Toñi Cano es militar y estas navidades las pasarán juntos en la misma misión. Al sargento Óscar Soto su familia le ha despedido con una cena de Navidad. La capitana Ana Soto también está casada y tiene dos hijos, uno de un año y otra de 4. El soldado Eduard Purgarín es colombiano y acaba de tener un bebé.
La cabo Lorena Sanchís está soltera y es la única de su grupo de amigas que forma parte del Ejército. Todos ellos pasarán las próximas Navidades alejados de su familia. El documental Líbano: Canción de Navidad retratará, el próximo día 26 de diciembre en laSexta, cómo viven estos seis militares a miles de kilómetros unas fiestas que habitualmente se celebran en familia.
Para ello, se acercarán a la base militar de la ONU en Líbano donde llevan a cabo una misión que pretende terminar con las terribles secuelas de la guerra: campos minados, niños amputados, huérfanos. Buscan para los libaneses lo mismo que para sus hijos: estabilidad, derechos, libertades, escuelas públicas, sanidad. Este retrato de su trabajo, producido por Lumito Producciones, estará salpicado con momentos de su vida en España, de la despedida de sus seres queridos y de cómo estos viven su ausencia.
Hiroshima fué el momento que caracterizó el siglo XX (la apuesta científica, tecnológica, militar y política del primer ataque atómico del mundo.
El documental se sitúa en las tres semanas transcurridas desde la primera explosión experimeal en Nuevo México hasta el lanzamiento final de la bomba.
Estaremos en el despacho donde se toman decisiones políticas cruciales, a bordo del Enola Gay en su fatídico viaje, dentro de la bomba al explotar, y en las calles de Hiroshima al producirse el desastre.
La caída de Berlín, el 2 de mayo de 1945, significó el último y crucial capítulo de la Segunda Guerra Mundial en Europa. Las decididas pero desesperadas últimas tropas nazis, bajo la férula de un Hitler al borde de la locura, se enfrentaron al imparable e implacable ejército soviético, al mando de los mariscales Zhukov y Koniev.
La batalla por la capital alemana llegó a límites heroicos y dramáticos, como poco antes ocurriera en Stalingrado, con la toma de la ciudad calle por calle y casa por casa. Con la conquista de Berlín, el líder soviético Stalin se aseguraba el dominio de toda la Europa oriental.