Una peculiar interacción entre clima y geología es la razón de que el extenso delta del Okavango, un santuario de vida prácticamente inalterado, se encuentre afincado en el corazón del Kalahari africano, uno de los desiertos más grnades del mundo.
Este extraordinario oasis se alimenta de las aguas del Okavango, uno de los ríos más largos del sur de África, que al llegar a Botswana serpentea entre dos fallas geológicas y acaba desbordándose y creando una llanura anegada.
Climáticamente este territorio tiene su origen en las lluvias de verano que se precipitan a 1.500 kilómetros al norte, desde las tierras montañosas de Angola.
¿Por qué las flores nunca están sucias? ¿Cómo puede ser la tela de araña más resistente que el acero? La investigación para responder a preguntas como éstas ha generado conocimientos inquietantes y reveladores para la ciencia. Los científicos han encontrado que los mecanismos tecnológicos que se encuentran en la naturaleza son más eficientes que ningún otro.
Por eso, muchos de los nuevos descubrimientos en tecnología informática, química y física se han basado en ellos. Prepárense con esta serie que Odisea les presenta para descubrir cómo los científicos no sólo copian la tecnología natural sino que de ella recogen pistas y extraen principios. Descubriremos, además, qué elementos han sido clave para asegurar la supervivencia y evolución de ciertas especies.
El Ártico es en su mayor parte un extenso océano rodeado por tierras despobladas de árboles y subsuelo helado. Rebosa de vida, hay organismos que viven en el hielo, peces y mamíferos marinos, pájaros y algunas sociedades humanas. Por su naturaleza la región ártica es un área única donde las culturas y los oriundos del lugar se han adaptado a las condiciones extremas y al frío.
El Ártico reacciona sensiblemente a los cambios del clima y aporta un reflejo global del estado del entorno. Es un laboratorio del clima mundial y desde la perspectiva del cambio climático se considera un sistema de alerta temprana de los cambios y de los problemas. Su principal problema es el derretimiento (reducción del porcentaje helado del océano y de la capa de hielo de Groenlandia) que provocaría conflictos por su soberanía debido al tránsito de buques que acortarían distancias por un potencial paso del Noreste y por sus campos petrolíferos y de otros combustibles fósiles, un tercio de las reservas mundiales.
El aumento de la temperatura global podría acelerar rápidamente el deshielo en los próximos años. En las zonas más cercanas la amenaza se centra en la desaparición de los ecosistemas propios, pero en centenares de islas de los océanos del planeta un aumento significativo del nivel del mar podría terminar con su propia existencia al verse engullidas por las aguas del océano.
En este documental de National Geographic, el paleontólogo Steve Wroe cree que la Australia prehistórica fue un mundo dominado por criaturas que llama ‘superdepredadores’, a diferencia del resto de la comunidad científica, que siempre ha pensado que el continente estaba lleno de pequeñas criaturas peludas.
El dragón de mar foliado es originario de las aguas que bañan las accidentadas costas sur y oeste de Australia. Con el fin de sobrevivir en ese ambiente hostil, este animal depende completamente de su capacidad mimética para imitar a las algas de su entorno.
Recibe su nombre debido a su aspecto foliado, pues posee largas prolongaciones en forma de hoja que salen de todo su cuerpo, sirviéndole de camuflaje.
Para los buceadores, la única oportunidad de ver una de estas criaturas en la naturaleza es viajar a la costa sur de Australia; uno de sus lugares favoritos está bajo Rapid Bay Jetty, en la península Fleurieu, al sur de Australia. Bajo este embarcadero se sabe que hay más de treinta parejas reproductoras y una quincena de individuos que aún no se han emparejado.